El Encuentro Pirenaico de Género Negro celebra su X edición del 9 al 11 de octubre con literatura, cine, cómic y música y la participación, entre otros, de León Siminiani, Pascual Martínez Pérez, Susana Rodríguez Lezaun y Txemi Parra. Todas las actividades, excepto el taller infantil, se celebrarán en el Espacio Sarrios.
VillaNoir cumple diez ediciones. Lo hace manteniendo prácticamente intacta la filosofía con la que nació: acercar el género negro al Pirineo desde diferentes lenguajes, propiciar el encuentro entre autores y lectores y hacerlo en un formato deliberadamente pequeño y cercano. Del 9 al 11 de octubre, Villanúa reunirá literatura, cine, cómic y música en una edición que mira inevitablemente hacia estos diez años de recorrido, pero que no quiere ser una celebración nostálgica.
«Hemos preferido mantenernos fieles a nuestra esencia y ofrecer al público buenos creadores, grandes comunicadores, actividades muy variadas que gusten a aficionados con intereses diferentes y una buena dosis de música y diversión», explica su director, Ricardo Bosque.
Esa fidelidad al modelo original explica en buena medida la evolución de un encuentro que ha ido creciendo en público y reconocimiento y que ha tenido que cambiar de espacio en dos ocasiones para responder al aumento de asistentes. VillaNoir ha encontrado además en su ubicación, lejos de los grandes centros urbanos donde se concentran buena parte de los festivales literarios, una de sus principales señas de identidad.
Para Bosque, el tamaño de Villanúa permite mantener «la cercanía entre público y autores o el vínculo que se establece entre los propios invitados». Una relación que, después de diez años, ha terminado generando lo que el propio director define, jugando con uno de los títulos de esta edición, como una auténtica «familia que mata unida».

El encuentro comenzará el viernes 9 de octubre, a las 19.00 horas, con un concierto de Cristina Puente. La música vuelve a abrir un festival en el que ha ido adquiriendo cada vez mayor protagonismo. «VillaNoir sin música no sería VillaNoir», asegura Bosque.
El grueso de la programación se concentrará el sábado. Salva Alemany abrirá la jornada a las 11.30 horas con la presentación de Hotel California y, una hora después, Cristina Hombrados y Javier Marquina conversarán sobre las relaciones entre cómic, cine y videoclips.
Precisamente el cómic ha sido una de las apuestas constantes de VillaNoir durante estos diez años. El encuentro ha incorporado progresivamente autores, dibujantes y especialistas y ha utilizado este lenguaje también como una puerta de entrada al género negro para nuevos públicos.
Por la tarde, a las 17.15 horas, el cineasta León Siminiani protagonizará un encuentro en torno a trabajos como El caso Asunta, El caso Alcàsser o Apuntes para una película de atracos, moderado por el periodista Juan Gavasa. Su presencia permitirá abordar por primera vez con mayor profundidad en VillaNoir el fenómeno del true crime y, especialmente, la manera en la que el audiovisual reconstruye y narra hechos criminales reales.
Ricardo Bosque reconoce que era una de las cuestiones pendientes del encuentro. Frente a tratamientos más próximos al sensacionalismo, considera especialmente interesante acercarse al trabajo de creadores que abordan estos casos desde la investigación y el rigor. Siminiani permitirá además confrontar dos aproximaciones diferentes al género: la reconstrucción de crímenes que forman parte de la memoria colectiva y el acercamiento a la figura de un delincuente real en Apuntes para una película de atracos.
A las 18.15 horas, VillaNoir volverá a reivindicar su propia condición periférica con la mesa «Los chicos de provincias somos así», en la que participarán Mar Aísa Poderoso, Pascual Martínez Pérez y Alfredo Benedí, moderados por Rita Piedrafita.
El título encierra toda una declaración de intenciones. El género negro no necesita necesariamente las calles de una gran ciudad para construir sus historias. «Cambiarán los escenarios pero el fondo es el mismo», señala Bosque. Una idea que conecta directamente con el concepto de Rural Noir, que VillaNoir ha contribuido a reivindicar durante sus últimas ediciones.
A las 19.15 horas se entregará precisamente el V Premio Villanúa Rural Noir, que este año reconoce a Pascual Martínez Pérez por su trilogía protagonizada por Ernesto Pitana, integrada por La patria de los suicidas, El santo de Villalobos y El reino de Mataleón. Ambientadas en Iznájar y su entorno, las novelas reúnen, en opinión de Bosque, algunos de los elementos que definen el espíritu del premio: «una alta calidad literaria, un gran personaje, unas buenas tramas» y un territorio rural que deja de ser un simple escenario para convertirse en parte sustancial de la historia.
Pascual Martínez Pérez toma el relevo de Francisco Bescós, Teresa Cardona, María Pérez Heredia y Jaime Martín, ganadores de las cuatro primeras ediciones del galardón.
La tarde concluirá a las 19.30 horas con «La familia que mata unida…», una mesa integrada por Leticia Sánchez Ruiz, Juan Infante, Susana Rodríguez Lezaun y Txemi Parra, con Juan Mari Barasorda como moderador. La familia, sus conflictos, secretos y relaciones servirá como punto de partida para hablar de uno de los territorios más fértiles del género negro.
Y el título vuelve a servir a Ricardo Bosque para explicar lo ocurrido durante estos diez años en Villanúa. Muchos de los autores que han pasado por el encuentro han regresado posteriormente, algunos se han incorporado a su organización y entre invitados, lectores y público habitual se ha generado una relación que trasciende la programación de cada edición. «La familia crece», resume.
VillaNoir cerrará su décima edición el domingo 11 de octubre, a las 11.30 horas, mirando hacia los lectores más jóvenes. Luis Orús impartirá «¿Quién ha matado…?», un taller de cómic noir dirigido a niños y jóvenes de 6 a 15 años. La actividad requiere inscripción previa a través del correo biblioteca@villanua.net.
La programación infantil tampoco es nueva. Desde sus primeras ediciones, el encuentro ha utilizado el misterio, la investigación y el cómic como herramientas para despertar el interés por la lectura. «La novela policiaca, de intriga, detectivesca, tiene un fuerte componente lúdico, y el juego, el desafío, siempre es atractivo para los más jóvenes», recuerda Bosque.
Diez ediciones después, VillaNoir ha conseguido consolidar un público propio, con asistentes que regresan cada año y otros que se desplazan hasta Villanúa desde diferentes puntos de España. El crecimiento de la asistencia ha obligado a buscar espacios mayores, pero no ha modificado el propósito inicial. VillaNoir quiere seguir siendo un encuentro pequeño, próximo y reconocible, donde la distancia entre quien escribe y quien lee prácticamente desaparece durante un fin de semana.
