La representación de “La Fractura”, obra escrita por Andrea Dumall, se convirtió en la noche del sábado en uno de los momentos más destacados de la Semana de las Güixas, que finaliza este domingo en Villanúa. Una masiva presencia de público rodeó el espacio escénico para seguir una propuesta intensa, inquietante y cargada de simbolismo.
La obra formaba parte de La Noche de las Condenadas, una de las citas centrales de la programación de la Semana de las Güixas, y planteó una reflexión contemporánea sobre los mecanismos que pueden llevar a una comunidad a modificar progresivamente los límites de aquello que considera aceptable.

A través del teatro, el movimiento, la música y la expresión corporal, La Fractura abordó cuestiones como la presión del grupo, el miedo, los silencios colectivos y la manera en la que pequeños cambios aparentemente insignificantes pueden terminar normalizando situaciones de exclusión y violencia.
La propuesta escrita por Andrea Dumall, coordinadora de la Cueva de las Güixas, se aleja de una recreación convencional de las persecuciones por brujería para trasladar al espectador una pregunta mucho más próxima: cómo una sociedad puede llegar a aceptar comportamientos que, poco tiempo antes, habría considerado inadmisibles.

La propia evolución de la representación, la música, las voces colectivas de los narradores y la llegada de la oscuridad contribuyeron a reforzar la fuerza visual de la puesta en escena. El vestuario blanco del elenco de actores y actrices, en contraste con la figura vestida de negro que dominaba omnipresente buena parte de la acción y que representaba el poder, el movimiento de los intérpretes sobre un tablero de ajedrez y la utilización del espacio abierto generaron algunas de las imágenes más impactantes de la noche.
Una gran respuesta del público
Uno de los aspectos más destacados de la representación fue la extraordinaria respuesta del público. Numerosos vecinos y visitantes se congregaron alrededor del espacio escénico, llenando prácticamente todo su perímetro y siguiendo con atención el desarrollo de la obra.

La elevada asistencia volvió a confirmar el interés que despierta la Semana de las Güixas, una programación que parte de la historia y del imaginario vinculados a la Cueva de las Güixas para abrir también espacios dedicados a la cultura, la creación contemporánea, la memoria y la reflexión colectiva.
La Fractura dejó así una de las imágenes de esta edición: cientos de personas reunidas al anochecer en Villanúa alrededor del teatro y de una historia concebida no solo para ser contemplada, sino también para interpelar al espectador.





